El problema habitual cuando comienza el año: ¿Qué gilipolleces te debes proponer para tener un objetivo que te ayude a seguir avanzando en este valle de sombras? Pues como no tengo resaca y yo siempre me pongo propósitos, compartiré algunos con vosotros para daros ideas, solo algunos, porque tengo gente en una lista especial y si los menciono podrían ponerse en guardia:

            -Sobrevivir otro año. No diré que llevo una mala marca, casi estoy en los treinta, en algunos sitios de África eso me haría automáticamente “anciano de la tribu”, con derecho a tres cabras y a cobrar mis consejos a cambio de patatas. Sin embargo, como vivo en España, aquí tiene relativo poco merito, así que vamos a continuar respirando, que no descarto que el mundo se termine antes que yo.

            -Continuar yendo al gimnasio. ¿Por qué es bueno y necesario? Mis cojones en salmuera. Porque he pagado por año y medio aprovechando una oferta, y soy demasiado judío para no rentabilizar hasta el último euro de lo que he pagado.  A mí no me harán lo de pagar y luego no ir; hasta que no desgaste una máquina tanto que la rompa no sentiré que hice buena inversión.

            -Que me paguen por hace un monologo. Pero con dinero real, nada de cerveza o camisetas. Con algo que pueda intercambiar por bienes y servicios.

            -Seguir con el blog. Siempre me da una pereza inmensa escribir algo, por el hecho de que, bueno, escribir es un esfuerzo energético sin recompensa palpable. Y, sin embargo, aquí sigo, haciendo el imbécil. Me gusta pensar que me ayuda a mantener mi estilo propio para la gran obra de literatura que jamás escribiré y en la que malgasto tanto tiempo pensando.

            -Aprender cosas de mi trabajo que realmente no me gustan, pero como eso es lo único que me da dinero que puedo usar en, ya sabéis, VIVIR, no me queda otra que mantenerme relativamente actualizado.

            -Acariciar perros. Es un buen objetivo. Los perros son bonitos. Todos deberíamos hacer eso.

            -Si vuelvo a ir a un congreso donde haya barra libre, intentar que al día siguiente no se note que sobrestime mis capacidades.

            -Convertirme en cura ninja. Hace falta tener un propósito que no cumplas para no caer en la soberbia y la confianza, y esa combinación de oficios acaba de surgir en una conversación y pensé “joder, es tan buen propósito como cualquier otro”. Había otras opciones como convertirme en Dios Maligno, pero ¿y si lo consigo? Es jodido, pero… un hombre puede soñar, un hombre puede soñar… Ya me deprimí. Necesito encontrar un perro que acariciar.

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