En mi corta o larga vida, según con que lo comparemos, he presenciado muchas formas de ligar y romper el hielo con personas del género opuesto (a veces del mismo género, tengo una vida plena), siendo muy pocas de ellas en las que he participado, porque bastante rechazo recibo ya de por si como para encima ir provocando. Luego además te encuentras parejas peculiares, peculiares en el sentido de que uno de los dos es normal mientras que la otra persona:

A) Su físico te tiene convencido de que su genoma no es enteramente humano.

B) Es tan hijo de puta que estas convencido de que es francés, o tiene ascendencia francesa.

C) Las dos, ha recibido el pack completo. Por continuar la línea del punto B, esto da posibilidades de que se trate de un inglés o tiene ascendencia inglesa.

La cosa es que, según la persona y el momento, se pueden catalogar los sistemas de ligar de distintas formas, algunas de las cuales mencionare aquí, otras no porque se me olvidaran (¿Cuánto pensáis que planifico esto? ¿Años? Yo voy improvisando, compañeros) y las tratare con esa terminología callejera que he oído en los grupos de amigos. Algunas se solapan, otras quizás sean lo mismo con distintos nombres, muchos discrepareis, ¿Qué parte de voy improvisando no ha sido entendida?:

            -La pesca de arrastre. Todo lo que hay en la sala es comestible. Si cae más de un pez en las redes, es algo a tratar en el futuro, en ese momento la prioridad es abarcar la mayor superficie posible, y no dejar una sola persona sin tantear.

            -Pesca con explosivos. La pesca de arrastre llevada al mayor exponente. El tiempo es escaso, la gente está cansada, es ahora o nunca, la dignidad se puede recuperar, pero la oportunidad perdida NO. Si tienes que preguntarles a grupos enteros simultáneamente, se hace, el límite es el cielo. O la cárcel. En la cárcel también puedes probar suerte, que coño, si, el limite NO EXISTE.

            -El ariete. También conocido como “acoso y derribo”, “martillo pilón” o “pico y pala”, es un clásico de la cultura humana. Su boca dice no, de hecho, sus ojos también dicen no, todo su cuerpo dice no, pero se trata de un choque de voluntades: juegas a que finalmente dirá que sí solo porque te calles; es un chantaje, pides unos pocos minutos a cambio de horas de silencio y tranquilidad.    

            -La inversión. Has encontrado a esa persona en sus momentos bajos, así que inviertes tiempo y esfuerzo en ella, para conseguir convertirla en lo máximo que puede ser. Tu recompensa será que cuando lo consigas, o estés cerca de lograrlo, acabará con otro sujeto. El único lado bueno es que es una enseñanza muy útil en el mundo actual: tu esfuerzo, su beneficio.

            -El rompehielos. Dale al rompehielos cinco minutos y ya estará trabajándose a alguien, con estilo, elegancia y más adjetivos pomposos, pero principalmente, con eficacia. Jamás se desanima, sin rendirse, si falla hay tiempo y peces en el mar para encontrar. Entra, conquista y gana, un puto Julio Cesar de este arte tan complicado que es el ligar (complicado para mí, a cambio tengo otros dones, como autolesionarme accidentalmente o estornudar con la fuerza de mil volcanes).

            -El alcoholímetro. Su principal factor a la hora de elegir a quien meterle ficha es el porcentaje de etanol en sangre. Y si el porcentaje es bajo, hará lo posible por remediarlo. Invitará a chupitos, propondrá más copas, pedirá cocteles que estarían prohibidos como armas de guerra… su objetivo tiene que estar rozando el punto de la necrofilia, con las defensas bajas. Mientras la cartera aguante, la ética no será un obstáculo.

            -El pescador. Tiene UN objetivo. UNO. No importan los demás presentes, no importan las circunstancias, quiere un pez del lago entero y es eso o nada. Paciente, digno, me hacen emocionarme cuando logran el objeto de sus ruegos, algo que es… bueno, podríamos decir que la estadística apoya más que les caiga un rayo a que lo logren. Tiene sentido, no me emociono fácil. Excepto con los perros, Dios bendiga a los perros.

            -El optimista. Una persona interesante ha hablado mirándole a los ojos, automáticamente en su cabeza ha imaginado como serán sus hijos. Durante X tiempo habrá un juego de flirteo que chocara con la absoluta indiferencia de la otra persona, pero sin resultados, porque el optimista está infectado por esa terrible enfermedad llamada esperanza que le hace inmune a la realidad. Su única cura es que la persona responsable se ponga firme, agarre esa esperanza y la machaque inmisericordiosamente contra el suelo hasta matarle por dentro (una muerte piadosa) y así poder renacer. Y cagarla una vez más, pero al menos la próxima ocasión será con otro, es el ciclo de la vida.

Para terminar, recuerdo una historia de una amiga mía que llevaba unos cuantos meses sin darle a la entrepierna, viniendo ella de una relación (la gente que viene de relaciones lleva peor la castidad, supongo que cuando vienes del puto Edén no estas acostumbrado a pasar hambre) y a veces se lamentaba de “llevar meses sin follar” y “antes era más fácil”, mientras yo asentía por fuera de forma conciliadora, mientras por dentro pensaba “apenasllevasunosmeses notienesniputaidea estasaunafrasemasdequetearrojeporlaventana”.

Los buenos viejos tiempos.

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