Ahora que estamos en esas entrañables fases anuales de reencuentros continuos, hay que tener en cuenta una de las cosas que conllevan: las discusiones. Una discusión no deja de ser el enfrentamiento entre diferentes puntos de vista para ver cuál es más correcto, a menos que seáis como yo y sepáis con certeza que el vuestro es el correcto, en cuyo caso consisten en hacerle a entender al otro hasta qué punto se ha equivocado. Y para esto tenemos que poder luchar contra las falacias; las falacias se definen normalmente (si, hoy traigo algo de cultura real, para variar) como razonamientos incorrectos, pero con apariencia de ser ciertos, como decir que hay redención posible para mi ex. Así que ahora os presentaré algunas de ellos para que podáis reconocerlos y destruirlos, porque según una investigación de la Universidad de Yo, decirle al otro que tipo de falacia ha usado supone +5 puntos a tu argumento, aumentable a +10 si además lo dices en latín.

            Argumentum ad verecundiam. Básicamente, dices que algo es cierto porque es defendido por alguien que sabe de la materia. Con diferencia mi favorita, nada queda mejor para defender tu alcoholemia que decirles que es necesario para tu correcto funcionamiento metabólico, que eres biólogo, que te dejen en paz que tú sabes de eso, que avanzas haciendo la croqueta porque quieres, no porque no puedas incorporarte.

            – Argumento ad hominem. El opuesto al anterior, y que me aspen si no es el más habitual. Básicamente, consiste en dar una afirmación por falsa, no por la afirmación en sí, si no por quien ha sido su emisor. Es decir, que yo como hombre blanco hetero europeo opresor privilegiado herramienta del patriarcado, hay una ingente cantidad de temas de los que no podría hablar en base a esta falacia.

            – Post hoc ergo propter hoc. También conocida como post hoc, se trata de una causalidad falsa, que indica que como algo ha sucedido después de otra cosa, entonces es que se debe a ella, el clásico si B vino tras A, entonces A es la causa de B. Un ejemplo sería que como antes de San Valentín mi depresión aumenta, entonces es que mi depresión es la razón de que exista San Valentín, una idea que me tentaría a ser feliz solo por poder terminar con tan fatídica fecha.

            – Argumentum ad ignorantiam. Esta falacia sostiene que algo es cierto porque no hay prueba de lo contrario, o al menos una prueba que sea completamente convincente (se podría decir que todas las religiones están en gran parte basadas en ella). Por ejemplo, alguien podría decir que es imposible que nunca sea el día de Carlos porque no puedo demostrar que todos los días en el futuro vayan a ser malos; claro que puedo, es mi vida, sé cómo funciona (y aquí aplicamos un argumentum ad verecundiam, os dije que era mi favorita).

Y recordad, la razón se tiene con hechos y razonamiento, pero ganar una discusión implica saber usar los sentimientos y emociones. Lo hacéis por el bien del otro, es el trabajo del hombre iluminar el camino de los demás. Y si no, que cojones, a nadie le gusta perder.

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