A ver, que como digo 10 podría decir 100, pero luego me sale un post muy largo, os acostumbráis y cuando lo haga de la longitud normal quedáis decepcionados, y para decepcionar a alguien ya tengo las redes sociales.

  1. Mi ex. La primera ha sido fácil, demasiado fácil, tan fácil como ella. De hecho, no vamos ni a contarla.
  2. Los videos y fotos motivacionales de los gimnasios. Porque son una puta mierda, básicamente, no sé qué coño pretenden poniéndote a Toni MasaDeMúsculos y Eva AbdominalesDeHierro enseñándote como desafiar las leyes de la naturaleza. A mí eso no me anima a un carajo, me deprime el ver esos imposibles y me da ganas de irme a casa a ver videos de cangrejos ermitaños (en serio, son super graciosos) y dejar que el tiempo haga estragos en mi cuerpo. Marketing hecho por gañanes simplistas. Si quieren venderme un gimnasio, que me pongan a esqueletos humanos y gordos orondos diciendo “Gracias a que llevo seis meses viniendo aquí como un alma en pena, ahora puedo abrir botes de mermelada sin pedir ayuda”. Así si, joder, así si, ahí me ganarían.
  3. The Big Bang Theory. Así de cabeza, puede que sea la serie de televisión que mas he odiado, por diferentes razones. Para empezar, que la premisa no era mala, pero la llevaron como el ojete, joder, tantas posibilidades y tan mal hechas la mayoría, encima cuanto mas envejecía, mas olía. Y las risas enlatadas, la madre que les pario con las risas enlatadas, una vez me puse a contarlas y conté 37 en 5 minutos. 37-en-5-minutos. A risa enlatada cada 8 segundos de media, y en esos 5 minutos no recuerdo haber sonreído si quiera una sola vez, y soy alguien que se ríe viendo gente golpeada en los testículos haciendo patinaje. ¿Cómo una serie de científicos te puede volver estúpido viéndola? Espero que el final de la serie sea que replican un Big Bang en su casa, con todos dentro.
  4. Los protagonistas de Titanic. Los ancianos de la película me emocionaron, la banda de música, el capitán del barco… en cambio, los protagonistas me han hecho sudar de la película a perpetuidad. Es que apenas ni recuerdo lo que hacían porque me daban sueño. Hay un momento que se lían a disparar al protagonista y yo en mi casa gritando “¡Dale, dale, apunta bien joder!”.  Tres horas de condenada película cuando podría haberse convertido en hora y media bastante mas aceptable. Titanic, Titanic, más bien “Pareja sobrevalorada te aburrirá el alma”.
  5. La gente que juega control con azul en Magic the Gathering. Una partida contra un mazo agresivo puede durar cinco minutos, una partida contra control, media hora. Y si encima juegan azul, vas a disfrutar de la experiencia de ver como la mitad de tus cartas ni siquiera tocan el tablero porque las contrarrestan. En serio, jugar ese tipo de mazos debería estar aceptado en tests psicológicos como prueba de psicopatía. Es gente que quiere amargar al resto.
  6. La gente que te dice que sonriáis para una foto. No me gustan las fotos, no me gusta sonreír y no me gusta que me digan que hacer, enhorabuena, te acabas de hacer un triplete. Tu premio es que no olvidaré esa afrenta en una temporada.
  7. Los anuncios de San Valentín. Porque pocas cosas sientan mejor que una fiesta comercial no, lo siguiente, que te recuerda que estas solo y te vende por activa y pasiva que todo seria mejor si no lo estuvieras. Que le jodan. Si ya me cuesta a mi soportarme, como para condenar a otra persona a esa carga. Además, con lo bien que las he ido escogiendo, yo en esos anuncios no me identifico.
  8. Cuando la gente come con la boca abierta. Soy malísimo con los idiomas, lo que implica que nunca he aprendido a hablar gangoso, es complicado que entienda a alguien cuando me intenta contar sus cosas con un kilo de macarrones entre los carrillos. Si a eso le sumamos el espectáculo dantesco de ver en primera línea el proceso de deconstrucción de la comida en su boca, dentro de mi cabeza se crea una hermosa danza entre el asco y el odio.
  9. La gente que cuenta una broma y luego dice que era broma. Bien, acabas de reventar la broma. Cuando una broma necesita ser explicada, deja de ser una broma, así que tenemos dos opciones: era una broma de mierda que no merecía ser expresada, o la has asesinado al puntualizar lo innecesario. Mil gracias por malgastar mi tiempo y mi atención.
  10. Cuando te muerdes el labio, se inflama y no dejas de morderte en la misma zona. Parece que tu cuerpo tiene medido el interior de la boca al milímetro, por lo que tener uno adicional de labio es castigado con continuos esfuerzos de tus dientes para erradicarlo. He llegado a pasarme tanto tiempo con una herida en la cara interna de un labio que llegue a asumir que ya era parte de mi vida, y me acompañaría para siempre, como el ombligo o la baja autoestima.
  11. La gente que maltrata a los perros. Los perros son seres de luz y amor, hacerles cualquier daño es combatir la luz y el amor que existen en el mundo. Odiar a esa gente es la respuesta natural, justificada y necesaria.
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